Seguramente si estas leyendo este blog eres una persona que te gusta viajar o tienes planificado un viaje en un futuro cercano. Y si te gusta viajar tanto como a mí, habrás notado que tú y tu digestión llegan en tiempos diferentes. Yo pensaba que esto era “normal”, que así funcionaba el cuerpo. Creía que era normal llegar a una ciudad y estar inflamada los 2 o 3 primeros días, con la barriga hecha piedra hasta que, por arte de magia, el cuerpo se “acostumbre” y vuelva a la normalidad.

Para mí era normal llevar ropa floja para los días que mi cuerpo se inflamaba. De hecho, planificaba llegar unos días antes, sobre todo, si tenía que asistir a un evento especial.

Déjame decirte que esto no es normal, no es natural y es algo que nosotros mismos provocamos al comer en los aviones, ya que….

  1. La altitud no favorece a nuestra disgestión, la pone en hold.
  2. La combinación de los alimentos no es buena.
  3. Los preservantes que colocan en la comida no son saludables.
  1. Los aviones vuelan a una altitud aproximada de 12.800 metros  y está comprobado que a este nivel nuestro sistema digestivo se pone lento. Si eres una persona con problemas digestivos, tienes que saber que éste se pondrá aún más lento. Todo lo que ingieras se demorará 2 o 3 veces más en recorrer tu tracto digestivo a diferencia de cualquier alimento que ingieras en la superficie de la tierra.

Entonces para el momento que uno arriba a su destino el sistema digestivo está en una pausa y se debe RE iniciar. Los alimentos que comas en el avión, así sean saludables, se demorarán muchísimo  más en ser digeridos. Esta es la razón por la cual sentimos malestar estomacal. El proceso digestivo necesita mucha energía y quema muchas calorias al necesitar un esfuerzo adicional para RE iniciarse,  uno se siente cansado y con Jet lag.

En un estudio de Melissa Bradley, la fundadora de Luxury Travel de la firma Indagare, aseguró que no comer en los aviones era el secreto de las azafatas para mantener su energía y su sistema digestivo funcionando correctamente entre vuelo y vuelo. Así evitar el jet lag.

  • La comida de avión suele ser una bandeja que contiene tres elementos. Un pan blanco con gluten y margarina, un lácteo procesado, una ensalada pequeña con un sashet de dressing azucarado y una bandeja principal con una proteína animal muy condimentada acompañada de un carbohidrato.

¡Las enzimas digestivas que se requieren para asimilar todos estos alimentos son MILES! Para descomponerse, cada alimento tiene su propia enzima, entonces teniendo tantos alimentos en nuestro estómago estamos llamando a muchas enzimas para que vayan a hacer su trabajo. Todas al mismo tiempo. ¿Qué pasa aquí? Gastamos energía demás cuando nuestro cuerpo debería estar ahorrándolas  para el viaje. Para una buena y mejor digestión debemos tener una buena combinación de alimentos. En los aviones se debería prohibir la proteína animal porque si en la superficie de la tierra nos cuesta digerirla, nos costará más a 12 mil metros de altitud.

Cualquier proteína debe mezclarse con alimentos que tengan un alto porcentaje de agua para tener una digestión óptima, así el agua al mezclarse en el estómago con la proteína ayuda a descomponerla y que todo fluya de una forma ligera. Lo mismo ocurre con los carbohidratos.

Deberíamos comer así:

Fruta sola

Proteína con vegetales

Carbohidratos con vegetales

Con esta correcta combianción de alimentos el proceso digestivo será ligero, rápido y saludable.

  • Para que los alimentos duren más y aguanten los tramos largos de los aviones deben tener muchos conservantes, uno de estos es la sal.

La sal (clorada y yodada) es de los principales componentes utilizados en la preservación de los alimentos.

“Shreyas P”, un comisario de avión, reveló algunos pormenores de las aerolíneas.  Aseguró que la fruta que viene en la bandeja, y parece recién cortada, tiene conservantes para mantener el buen aspecto y que el agua empleada para hacer el café viene del mismo depósito del agua de los baños. Incluso reveló que se han encontrado rastros de escherichia coli en el agua, razón por la cual pilotos y tripulantes no toman café a bordo.

Estudios confirman que el sentido del gusto y el olfato se alteran en situaciones de vuelo. A 12.000 metros de altura y con una cabina presurizada se pierde buena parte del olfato porque la nariz y hasta el 30% de las papilas gustativas se secan,  “se adormecen”. Por esta razón la sal nos parece menos salada y el azúcar menos dulce. Para ser exactos, según los datos de una investigación realizada por expertos del Instituto Fraunhofer de Física de la Construcción IBP, “la sal se percibe entre un 20% y un 30% menos intensa y el azúcar entre un 15% y un 20%”.

Ahora que tienes claro las razones por las que comer en los aviones no es beneficioso para tu salud, te recomiendo alimentarte bien y abundantemente antes de tu viaje. Así te mantienes a gusto y saciado por algunas horas. Durante el vuelo, toma mucha agua comprada en el aeropuerto. Procura  que sea de una marca confiable y de envase de vidrio. El té caliente también puede ser una alternativa.

Recuerda que para mantener una digestión saludable es importante mantener las frutas y vegetales frescos. Para que esto sea posible te recomiendo empacar al vacío y con el sistema de almacenamiento que tienen nuestras ULTRA VACS. Estas conservan tus alimentos frescos hasta por 20 días. Así generarás un ahorro mes a mes. La tecnología de las ULTRA VACS posee una válvula que saca el oxígeno del envase, por ende tus alimentos NO SE OXIDARÁN. Para conocer más acerca de estos maravillosos productos haz clic acá.

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